¡UNA CONVULSIÓN FEBRIL!

 Cuando terminó la consulta, el pediatra se asom20150323_135857ó al pasillo para ver si quedaba alguien. Una madre y su hijo estaban sentados esperando, aunque no estaban citados ni parecía que el chico estuviese enfermo.

-Pasen, pasen – les dijo el médico, un poco extrañado. La madre empezó a explicarse.

-Yo quería pedirle un favor, doctor. Mi hija pequeña sufrió una convulsión febril, y mi hijo Pau lo vio todo. Y yo no he sabido explicarle lo que le pasó a su hermana, porque nosotros tampoco lo entendemos muy bien. Quería preguntarle si usted podría explicárselo; porque está muy nervioso y asustado desde entonces.

-¡Ay, madre! – exclamó el médico -. ¡No me extraña que te asustaras! Una convulsión es muy alarmante cuando no entiendes lo que estás viendo. Entrad, entrad. A ver qué puedo hacer.

Entraron en la consulta y se sentaron los tres.

-¿Cómo se llama tu hermanita? – preguntó el médico.

-Aitana – contestó Pau tímidamente.

-¿Y cuántos años tiene?

-Dos.

-Muy bien. Ahora cuéntame qué es lo que pasó, qué es lo que viste tú.

20150323_135957-Pues…estábamos con papá en la cocina; mamá no estaba.  Aitana estaba un poco malita y tenía que tomar la medicina de la fiebre. Estaba intentando subirse a una silla; de repente se soltó y se quedó sentada en el suelo. Pensamos que había resbalado y se había caído, pero no hablaba ni lloraba, sólo hizo un ruido extraño. Y luego se le pusieron los ojos hacia arriba, se cayó hacia atrás y empezó a hacer movimientos muy raros con los brazos y las piernas.

-¿Y qué hicisteis vosotros?

-Papá empezó a sacudirla y a gritar, “¡para, para, ¿qué te pasa? ¡Me estás asustando!”. Pero ella no le contestaba. Y cuando dejó de hacer esos movimientos se quedó muy azul y como muerta, como un muñeco. Papá estaba muy nervioso, dijo que no sabía si respiraba, me gritó que subiera a casa de los vecinos y se la llevó corriendo al hospital.20151023_135706 copia_editado-1

-Uf, qué situación más terrible. ¿Y tú qué pensabas todo ese tiempo?

-No sé…a mí me daba miedo ver a papá llorando y gritando – respondió Pau en voz baja -. Y cuando vi que papá se la llevaba corriendo al hospital pensé que mi hermanita se iba a morir.

-El padre pensó que no respiraba, que se estaba muriendo – comentó la madre -. Estaba histérico porque no sabía qué había que hacer. Luego me contó que mientras llegaban al coche la nena comenzó a reaccionar y a llorar, y él se tranquilizó un poco. Entonces me llamó al trabajo, y yo salí corriendo. En el hospital nos dijeron que había sido una convulsión por culpa de la fiebre, que no nos preocupáramos, que no era grave. Pero el susto no nos lo quita nadie.

-¡No me extraña! ¿Y ya estáis más tranquilos?

-No. Porque nos han dicho que le puede volver a pasar, y seguimos sin saber por qué ocurre esto ni cómo le tenemos que ayudar. Pau cree que en cualquier momento le va a volver a dar otra convulsión, y tiene mucho miedo de quedarse solo con ella aunque sólo sea un minuto.

El médico se quedó pensando unos segundos y después sacó un papel y rotuladores de colores.

-Bueno. Creo que lo primero que tenemos que entender es qué es una convulsión. Y antes de eso, debemos entender cómo nuestro cerebro consigue que nuestro cuerpo se mueva. Mira, Pau: esto que voy a dibujar es tu cerebro. Más o menos, ¿eh? Que yo soy muy malo dibujando. El cerebro no es exactamente así; esto es sólo un esquema. Pero nos va a servir para que entiendas las cosas mejor.

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El pediatra dibujó un “cerebro” dividido en varias partes. En cada una puso un nombre: “ojo derecho”, “ojo izquierdo”, “boca”,  “cuello”, “hombro derecho”, “hombro izquierdo”, “mano derecha”, “mano izquierda”, “rodilla derecha”, “rodilla izquierda”, “pie derecho”, “pie izquierdo”.  Y dibujó cada área de un color. También puso una marca diferente en cada dedo.

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-Ahora ven aquí. Voy a ponerte un punto en las partes de tu cuerpo que se corresponden con los cuadrados que he escrito en este cerebro, con los mismos colores -. Y mientras Pau miraba a su madre entre divertido y avergonzado, el médico le fue pintando puntos de colores en sus párpados, hombros, rodillas, pies… Un punto azul, otro rojo, otro verde…Un círculo en el dedo pulgar, un triángulo en el índice, un cuadrado en el dedo corazón…

-Mmmmmm, ¡me ha quedado una obra maestra! – comentó al terminar, mientras Pau se reía. ¡Vaya pinta debía de tener!

-Y ahora viene la explicación. El cerebro es el jefe de todo el cuerpo. Él manda a nuestros ojos ver, a nuestros oídos oír, a nuestros pulmones respirar, a nuestro corazón latir, nos manda comer si tenemos hambre, beber si tenemos sed, toser si tenemos catarro. Y manda a nuestros músculos moverse para que podamos caminar, correr, sentarnos, rascarnos la nariz o levantar la mano en clase. ¿Tú sabes cómo se llaman las células que forman el cerebro?

-¿Neuronas? – preguntó Pau.

-Exacto. neurona copiaEl cerebro está formado por miles de neuronas, que son las encargadas de hacer trabajar al cuerpo. Y están muy bien organizadas, porque si no nuestro cuerpo sería un caos. ¡Igual que en una gran empresa! Hay un grupo de neuronas encargadas de la visión; otro grupo encargado de la audición; otro para la respiración, otro para el corazón…y otro para los movimientos de los músculos. Son las neuronas motoras. Para entendernos digamos que cada neurona motora controla un músculo concreto de nuestro cuerpo.  ¿Hasta aquí está claro?ELECTRICO

-Sí.

-Vale. ¿Y cómo manda esa neurona la información a su músculo? La forma más fácil de entenderlo es imaginar que las neuronas motoras están conectadas con los músculos que deben mover por un sistema de cables eléctricos. Cada neurona está unida a su músculo por un cable, y tiene un interruptor de “encendido”, para hacer que el músculo se mueva, y de “apagado”, para hacer que deje de moverse. Vamos a hacer la prueba: mira el dibujo.

Pau se inclinó sobre el dibujo del cerebro de colores.

-Cada área de colores será la neurona que manda sobre tu cuerpo. Si yo toco un cuadrado con mi dedo, tú deberás mover la parte del cuerpo correspondiente. Si yo levanto mi dedo, tú dejarás de mover esa parte. ¿Entendido?

-¡Sí! – exclamó Pau, entusiasmado. ¡Qué divertido!

-Pues comencemos. ¡Atento!

El médico tocó sobre el cuadrado que decía “ojo izquierdo” y Pau comenzó a abrir y cerrar su ojo izquierdo. El médico cambió su dedo al cuadrado “pie derecho” y Pau empezó a mover su pie derecho en círculos.

-¡Muy bien! Ahora con los dedos.

El médico fue tocando los dibujos de los distintos dedos y Pau trataba de mover sus propios dedos según las órdenes recibidas. ¡Vaya lío! Ahora el anular izquierdo, ahora el pulgar derecho, ahora los dos índices, ahora todos los dedos de la mano derecha, ahora todos a la vez…

-¡Estupendo! Ahora más difícil todavía.

Mover a la vez pie derecho, hombro izquierdo y los dos ojos. Ahora las dos rodillas, la boca y el cuello. Pau bailaba y saltaba riéndose a carcajadas. ¡Nunca se había parado a pensar que moverse pudiera ser tan complejo!

-¿Y qué pasa si ahora dejo los cuadrados apretados?

El médico dejó los dedos apoyados en los cuadrados “hombro derecho” y “hombro izquierdo”, y Pau tuvo que subir y bajar los hombros más de 30 veces hasta que la orden cesó.

-¿Y qué pasa si ahora los activo todos a la vez? ¿Y además los dejo encendidos un minuto entero?

Y el médico presionó con sus dos manos todo el dibujo.

20150323_140016 - copiaLa mejor forma que Pau encontró para mover todo su cuerpo a la vez fue tumbarse en el suelo y comenzar a abrir y cerrar sus manos, sus ojos y su boca, a chocar sus rodillas, a girar sus pies y su cuello, a subir y bajar los hombros…¡Menudo espectáculo!

-¿Ya puedo parar?- le preguntó al médico.

-Todavía no.

-¡Es que me canso!

-Un ratito más…Vale, se acabó. Prueba superada.

Pau se levantó jadeando como si hubiese echado una carrera.

-¡Qué divertido! ¡Pero estoy agotado!

El médico se levantó y le estrechó la mano.

-Enhorabuena, amigo. Lo has hecho estupendamente.  Acabas de “tener una convulsión” con todas las de la ley.

-¿Cómo? – Pau se quedó con la boca abierta.
20151023_135539 copia_editado-3-Sí. Una convulsión es exactamente eso: un grupo de neuronas motoras del cerebro se activan todas a la vez, encienden sus interruptores y hacen que muchas partes del cuerpo se muevan sin control durante unos minutos.

-¡Hala! – exclamó Pau -. ¿Y por qué pasa eso?

-Porque  a veces unas neuronas son más sensibles que las demás y se activan con más facilidad.  Esto puede pasar por muchas razones. Unas veces las neuronas se vuelven más sensibles después de un golpe en la cabeza, o de una enfermedad del cerebro. Otras veces la persona ya nace con un grupo de neuronas muy sensibles a la luz, al dolor, al cansancio, a los medicamentos o a muchas otras cosas; son los pacientes con epilepsia.

20151023_135545_editado-1-¿Y el cerebro de mi hermana?

-El cerebro de los niños pequeños es muy delicado, porque todavía no está formado del todo. Y a veces las neuronas motoras se activan con el calor, y provocan una convulsión febril: una convulsión por culpa de la fiebre. El cerebro se enfada por culpa del calor y “tiene una rabieta”; y del enfado activa un montón de neuronas motoras.  Incluso antes de que los papás noten que un niño tiene fiebre, el cerebro se “acalora”, se enfada y las neuronas más sensibles se activan.

-Pero mi hermana no movía todo el cuerpo como hice yo.

-Muy buena observación. No hay dos convulsiones exactamente iguales, ni dos personas que tengan la misma convulsión. Eso es porque no siempre se activan las mismas neuronas, con la misma fuerza o durante el mismo tiempo.

-Ah…

-Nosotros hemos hecho la prueba con un dedo, una mano, un pie… Pero las neuronas son mucho, mucho más complejas. Son unas “superespecialistas” del movimiento. Una neurona no sólo dice que se mueva tu dedo: dice qué parte exacta de tu dedo se tiene que mover, con qué fuerza, con qué rapidez…Depende de cómo se encienda el interruptor, tu dedo podrá moverse de cientos de maneras diferentes. Y lo mismo el resto del cuerpo. Una persona que sufre una convulsión puede ponerse rígida sin moverse;  puede  que sólo desvíe la mirada;  puede que sólo mueva una mano o una parte de la cara; puede que gire las manos o los pies;  puede que mueva todo el cuerpo dando sacudidas…puede que sus dientes se cierren con tanta fuerza que se muerda la lengua, o no…puede que dé un grito, o no…algunos se hacen pis, otros no…Dependerá de qué neuronas se hayan activado y en qué grado.

20151023_135712_editado-1-¿Y cuánto dura una convulsión?

-Pues aunque a los demás nos parece larguísima, lo normal es que sólo dure segundos, o como mucho uno o dos minutos.

-¿Y qué hay que hacer para que pare?

-No se puede hacer nada. Cuando las neuronas se cansen, apagarán el interruptor y el cuerpo dejará de moverse. Hasta entonces, lo único que hay que hacer es evitar que la persona se haga daño: vigilar que no se caiga al suelo si le pasa en la cama o en un sofá, llevarla con cuidado al suelo si vemos que se va a caer, intentar que no se dé golpes en la cabeza, quitar las cosas con las que podría golpearse… Pero nada de sujetarla con fuerza para que deje de agitarse. No vale para nada y podríamos hacerle más daño: no vamos a lograr que pare de convulsionar, pero le llenaremos de moratones y hasta le podríamos dislocar un hueso.

-¿Pero respiran? Mi papá decía que Aitana no respiraba…

-Durante una convulsión es difícil saber si la persona está respirando, con todo el cuerpo rígido o con todos esos movimientos. Pero aunque no respirase durante unos segundos, en cuanto terminase la convulsión volvería a respirar.

-¿Y si le abrimos la boca? ¡Entonces podría respirar!

-Es imposible abrir una boca que está fuertemente apretada. A ver, vamos a intentarlo. Aprieta tus dientes con todas tus fuerzas y que tu madre intente abrirte la boca.

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Pau apretó los dientes fuertemente. Y su madre, por más que lo intentó, no logró separarlos ni un milímetro.

-¿Lo has visto? Y sin embargo mucha gente, cuando ve a alguien con una convulsión, intenta meterle en la boca trapos, palos, cucharas y hasta su propia mano, para intentar separarles los dientes. No lo consiguen; pero al intentarlo pueden romperle un diente, hacerle heridas… y alguno se ha llevado un gran mordisco, porque los dientes de alguien que está convulsionando se cierran tan fuertemente como los de un lobo.

-¡Toma ya!

-Y hay otra razón aún para no meter nada en su boca. Si tuvieras que respirar con los dientes apretados ¿por dónde respirarías?

Pau apretó de nuevo los dientes y trató de respirar.

-Pues…por la nariz o entre los dientes.

-Y si yo te pongo un trapo en la boca ¿te dejaré respirar entre los dientes?

-Supongo que no…

-Pues ahí lo tienes. Si la persona pudiese respirar durante la convulsión lo haría entre los dientes; y si le metemos algo en la boca no le estaremos ayudando demasiado. Y si no pudiese respirar durante esos segundos no sería por su boca cerrada, sino porque los músculos de su pecho están rígidos también. Así que abrirle la boca tampoco serviría para nada; y podríamos romperle un diente o hacerle heridas en los labios.

NADA EN BOCA

-¿Y si se muerde la lengua? – se le ocurrió a Pau.

-¿Tú te has mordido alguna vez la lengua? – le preguntó el médico.

-Sí, ¡y duele mucho!

-¿Y se te ha caído la lengua por eso?

-¡Claro que no! – se rió Pau.

-¿Y qué preferirías:  morderte un poco la lengua o que te arranquemos un diente y tengas que ir al dentista a que te lo arreglen? O peor, ¿que te lo tragues, o que se te atasque en la garganta?

-Mmmmmm… morderme la lengua.

-Pues como imagino que el resto de la gente piensa como tú, mejor no le metemos nunca nada en la boca a nadie que esté convulsionando, ¿no te parece?  Si esperamos un poquito a que paren los movimientos o la rigidez, veremos que, aunque se queden muy dormidos, comienzan a respirar.

-Vale.

Pero Pau tenía en la cabeza una imagen que le preocupaba mucho.

-Mi hermana cuando paró de moverse se quedó como muerta.

-¿Cómo terminaste tú después de tu “convulsión”?

-¡Super cansado!

-Y eso que sólo moviste unas pocas partes de tu cuerpo, y durante poco tiempo. Imagínate cómo habrías acabado si tuvieras que mover sin parar todos los músculos de tu cuerpo, pero todos todos, durante un minuto seguido.

20151023_135552 copia_editado-1-¿Por eso se quedó tan dormida?

-Exacto. Su cerebro y su cuerpo se cansaron tanto como si hubiera corrido una maratón. Y quedó agotada. Tan, tan dormida que no se podía despertar aunque le gritáseis o le moviéseis. Es lo que tú llamas “quedarse como muerta”, y los médicos llamamos “quedarse post-crítica”. La post-crisis suele durar bastante más tiempo que la convulsión: ¡a veces hasta un cuarto de hora!  Y fíjate: es el momento donde de verdad se puede ayudar a la persona.

-¿Ah, si?

-Sí, se puede y se debe, porque además es el momento de más riesgo. Cuando una persona se queda post-crítica, inconsciente,  todo su cuerpo está relajado, blandito; si le levantas un brazo se le cae, ¿verdad?

-Sí. Aitana parecía un muñeco de trapo.

22.1 (2)-Pues su lengua también está relajada y blandita. Y si esa persona está boca arriba, su lengua caerá hacia atrás, hacia la garganta,  y no le dejará respirar bien. Como los papás cuando duermen boca arriba y roncan: es porque su lengua se cae hacia atrás en la garganta y les es más difícil respirar; por eso hacen tanto ruido.

-¡Uy, sí! ¡Mi papá ronca un montón! Y mamá le empuja para que se ponga de lado.

-¡Porque las mamás son muy listas! Y saben que, estando de lado, los papás dejan de roncar, porque la lengua ya no se les cae hacia atrás y no les molesta para respirar.

-Entonces, cuando Aitana se quede dormida después de una convulsión, tiene que ponerse de lado para respirar mejor, ¿no?

-¡Excelente conclusión! Pero hay un pequeño problema. Cuando tu mamá empuja a tu papá, él, que sólo está dormido, se despierta un poquito, lo justo para ponerse de lado él solo. Pero Aitana se quedó tan cansada y tan dormida después de su convulsión que no se despertaría ni siquiera un poquito. Las personas post-críticas están tan profundamente dormidas que ellas solas no se podrán poner de lado. Y somos los demás los que tenemos que ponerles de lado, para que puedan respirar mejor.P1080404

-¡Uy, eso me lo sé de los cursos de primeros auxilios! Se llama “posición lateral de seguridad”.

-¡Sí señor, muy bien!

-O sea que todo el mundo se preocupa muchísimo durante la convulsión, intentan hacer de todo para pararla, y de todo para abrir la boca, y no se tendría que hacer nada más que evitar que se den golpes fuertes. Y luego nadie hace nada cuando acaba la convulsión, y sin embargo es cuando sí hay que hacer algo, que es poner a la persona de lado – resumió Pau.

-¡Ja ja ja ja! ¡Exacto! Lo hacemos todo al revés – se rió el médico -. ¿Te queda alguna pregunta?

-¿Le va a volver a pasar esto a mi hermana?

-Pues es muy posible, sí. Hasta que tenga 5 o 6 años su cerebro seguirá siendo muy delicado, y las neuronas pueden volver a encenderse de golpe por culpa de la fiebre. Pero si ocurre, ya sabes qué es lo que tienes que hacer, ¿no?

-¡Sí!

-Y,21.1 por cierto, ¿tú sabes a qué teléfono hay que llamar para hablar con un médico si tu hermana convulsiona otra vez y te asustas mucho?

-Al 112.

-¡Pero que muy bien! Eso es. El médico del 112 te tranquilizará, te dará las instrucciones que tú hayas olvidado, y te mandará un médico a casa si es necesario.

-He aprendido muchísimo sobre las convulsiones. Me ha dejado mucho más tranquila, y a Pau también – dijo la madre, levantándose y estrechando la mano del médico-. ¡Muchas gracias, doctor!

-¡Adiós! ¡Y gracias! – se despidió Pau.

-¡A vosotros! ¡Hasta la vista, aunque mejor tarda mucho en ponerte malo!

Pasó el tiempo y Aitana, aunque tuvo fiebre más veces, no volvió a convulsionar. Así que el miedo se les fue pasando y el episodio se les fue olvidando.

Hasta que un día los hermanos se quedaron en casa de la abuela, porque los padres tenían un compromiso importante.

-Acuérdate de darle a Aitana el jarabe, que esta noche tosió mucho – le dijo su madre a la abuela antes de marchar.

Estaban tan tranquilos viendo la tele cuando, de pronto, la niña se quedó rígida en el sofá.

-Aitana, ¿qué estás haciendo? – le preguntó la abuela, sorprendida.

La niña tenía los ojos perdidos, no hablaba, no se movía.  Pau empezó a ponerse nervioso, presintiendo lo que estaba a punto de ocurrir.

-¡Aitana, contesta! ¿Qué te pasa? ¡Ay, madre mía! ¿Qué le está pasando? – preguntó la abuela cada vez más asustada.

20150323_135957bAntes de que Pau pudiera contestar, la nena soltó un quejido y comenzó a convulsionar.

-¡Ay, mi niña! – gritó la abuela, asustadísima, sujetándola con fuerza -. ¡Para, para ya de hacer eso!

-¡Abuela, no la sujetes tan fuerte! ¡Le harás daño y no va a servir de nada! – exclamó Pau, recordando las lecciones recibidas-. Es una convulsión, y no hay que hacer nada. Sólo hay que evitar que se golpee la cabeza, nada más.

-¡Pero si no abre la boca! – la abuela intentó abrirle la boca con sus dedos, pero se llevó un buen mordisco – ¡Pau, tráeme una cuchara de la cocina, hay que abrirle la boca, no va a poder respirar!

-¡Que no, abuela! ¡Que no hay que hacer nada! Va a dejar de moverse dentro de muy poco, tú ya lo verás – dijo Pau, no muy seguro. ¿Y si su abuela tenía razón y él se equivocaba?

-¡Sujeta a tu hermana, voy a llamar al médico! ¿Dónde está el teléfono del médico? – la abuela estaba tan nerviosa que vació su bolso en el suelo, buscando su agenda.

-¡Abuela, llama al 112! – le indicó Pau. Ese número sí que lo recordaba bien.

-¡Tienes razón, hijo! – la abuela, sin dejar de temblar, llamó al 112. En cuanto le contestaron comenzó a gritar:

-¡Vengan enseguida, por favor, mi nieta tiene una convulsión! ¿Qué de dónde llamo? De aquí, de este teléfono, ¿es que no les sale la dirección? ¡Deje de preguntarme y vengan ya, que está muy mal!

Y colgó el teléfono. “Sin dar la dirección y sin contestar ninguna pregunta, me parece que el médico no va a poder llegar a esta casa”, pensó Pau.

La convulsión cesó, y Aitana se quedó como muerta, azulada, inmóvil.

-¡Ay, Dios mío! ¡Está muerta! – gritó la abuela, saliendo desesperada al rellano -. ¡Socorro, socorro! ¡Mi nieta se muere! ¡Que alguien me ayude!

Y echó a correr escaleras abajo en busca de algún vecino. Pau se quedó junto a su hermana, muerto de miedo y sin saber muy bien qué debía hacer.

“Si el médico tenía razón en que la convulsión dura poco tiempo y se para, y tenía razón en que hay que llamar al 112, también tendrá razón en todo lo demás”, pensó. “¿Qué más me enseñó? A ver: primero se encienden muchas neuronas a la vez y se mueve todo el cuerpo. Cuando las neuronas se cansan se apagan, y Aitana queda tan cansada de tanto moverse que se queda muy dormida. Pero sí que respira. ¿Aitana está respirando?”

20150323_135920Pau puso su mano en el pecho de su hermana y notó que se movía. Además notó su corazoncito latir muy, muy rápido debajo de su mano.  Acercó su cara a la de ella y sintió que hacía ruido al respirar.

“Vale, su corazón late, y está respirando, así que no está muerta. Pero boca arriba le cuesta respirar porque su lengua también está muy cansada y se le cae hacia atrás. Mamá empuja a papá para que se ponga de lado, pero Aitana no puede ponerse de lado. Yo tengo que ponerle de lado para que respire mejor”.

Pau colocó a su hermana de lado. “Y ahora, a esperar. Por favor, por favor, que no esté dormida mucho rato”.20150323_230046

Notó que estaba muy caliente y pensó que si le quitaba algo de ropa la fiebre mejoraría. Comenzó a luchar con el jersey y los pantalones.

“¿Llamaré otra vez al 112? No creo que la llamada de mi abuela sirviera para mucho”, pensó.

En ese momento su abuela entró corriendo, acompañada de la vecina del segundo, que era enfermera, recordó Pau.

-La convulsión ya ha parado. La he puesto en posición lateral de seguridad y le he quitado ropa para que la fiebre baje antes. Estaba a punto de llamar al 112 para dar bien la dirección y contestar a todas sus preguntas, porque mi abuela no lo hizo bien – le explicó Pau, un poco temeroso de haber cometido algún error.

La enfermera le miró asombrada.

-¿Pero tú cómo sabes todo esto?

Aitana empezó a moverse y a llorar cada vez más fuerte.

-¡Está viva! ¡Gracias a Dios, gracias a Dios! – exclamó la abuela llorando de alivio.

La enfermera cogió a la nena en brazos sin dejar de mirar a Pau con la boca abierta.

-¿Lo he hecho bien? – preguntó él, preocupado.

-¿Qué si lo has hecho bien? ¡Lo has hecho perfecto! ¡Impecable! Es increíble, ¿cómo has sabido lo que tenías que hacer, si tu abuela estaba tan nerviosa? – le preguntó la vecina, admirada. Pau sonrió aliviado.

-Me enseñó mi pediatra.

-Pues tu pediatra ha sido un maestro estupendo. Y tú un alumno excelente, mucho mejor que muchos adultos. ¡A la vista está!

La vecina enfermera tranquilizó a la abuela, habló con el 112, llamó a los padres, vigiló que la nena se recuperara de manera correcta. Los padres acudieron enseguida y decidieron llevar a la niña al médico para quedarse más tranquilos. Entre la vecina y la abuela les contaron toda la historia. Y para Pau, las felicitaciones de la enfermera, las caras de orgullo de sus padres y el alivio de su abuela, unidos a los llantos enérgicos de su hermanita, fueron el mayor premio que jamás había recibido. Tenía la seguridad de que con sus manos había ayudado a resolver una emergencia, ¡y eso no lo podía decir su abuela!19.1

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106 comentarios sobre “¡UNA CONVULSIÓN FEBRIL!

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  1. Mi hijo las sufrió durante años y era muy impresionante (la primera vez pensábamos que se estaba muriendo, pues no tenía espasmos y no parecía convulsionar). Ahora le enseñaré esta historia a él, y a todos los que pueda. Gracias

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    1. Hola, soy de México y todo fue bien durante el primer año de vida de mi bebé, justo a los 13 meses tuvo su primera convulsión febril fue horrible su papá lo tomo en los brazos ambos de 20 y 23 años respectivamente inexpertos salio corriendo por la calle pidiendo ayuda y pensado ambos lo peor lo llevamos al médico más cercano lo estabilizó y ya en el hospital nos dijeron que era un convulsión febril, a los 7 meses después ( ayer) para ser exactos le vino nuevamente una convulsión esta vez no me percate de que tuvo fiebre e igual salí corriendo con el n brazos y acudi a una clínica aquí a tres calles de mi casa le dieron todas las atenciones y con miedo de que se convirtiera en epiléptico pregunte al médico este fue quien me explico que pueden presentarse más de una convulsión febril y que no era necesario realizar estudios pues el causante en mi bebé de las convulsiones ambas veces fue la fiebre aún asi vivo con miedo pues no se que hacer y su artículo me ah calmado y también a detalle me ah explicado que hacer sin perder la calma yo como mamá primeriza y joven no sabia que hacer ni que eran las convulsiones usted me ah dejado claro todo, Muchas Gracias a nombre de todos esos bebitos y tambien de todas las manitas que en nuestra desesperación no sabemos que hacer. 💕

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  2. Qué positivo es enseñar ciencia a los niños!! (y a todo el mundo) En otra época (y en esta también, para qué engañarnos) igual le decían que su hermana estaba poseída por un demonio y que había que hacerle un exorcismo, con lo que la hermana no haría más que empeorar, y el niño quedaría traumatizado para siempre… cosas de hechiceros.

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  3. Que pasada, que bien.esplicado esta.yo tengo un bebe d 1 añito y x suerte no s pone malito pero me da.mucho miedo pensar en las.convulsiones,ya q encima yo tengo epilepsia y siempre pienso si lo puede heredar????y como lo podria saber.yo estoy medicada y solo me dieron dos el mismo dia y con la medicacion desde hace 7 años no he vuelto tener….me.has dejado sorprendida lo bien q se esplica..es facil q alguno de mis hijos lo heredaran???un saludo y gracias

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    1. Tus hijos podrían heredarla,sí. Todos los que tenemos alguna enfermedad, trastorno o similar tenemos cierto riesgo de transmitirlo. Pero no siempre ocurre. Y puede que transmitas el riesgo de padecerla,pero que en ellos nunca se manifieste. Al final cada río se cruza cuando se llega a él. No te preocupes, ya se verá.

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  4. Felicitaciones por el artículo, mejor no podía haberse explicado. Tengo una niña que en mayo cumplirá los 5 años si dios quiere, y con 17 meses le dio su primera convulsión estando de vacaciones, yo solo noté que se me desvaneció en los brazos y salí corriendo del espectáculo del hotel, pidiendo auxilio, todos se quedaron atónitos sin saber que le sucedía a la niña, mis padres y todos pensaron se había atragantado, me la quitaron de los brazos y empezaron a sacudirla sin piedad. Recuerdo a mucha gente llorando pensando había fallecido, hasta que empezó a jadear. . . Salimos corriendo al primer centro de salud más cercano y hasta ese entonces la niña seguía adormilada, le tomaron la temperatura y yo no me había percatado que tenía fiebre, recuerdo que le pregunté Marta como te dice abuela y dijo muy bajito “ahí ahí ahíi” apenas sin fuerza, en ese momento fue cuando empecé a tranquilizarme, creo que ha sido la experiencia más traumatica que recuerdo . Incluso muchas personas que se quedaban en el hotel preguntaron por la niña al personal a la mañana siguiente, pensando lo peor.

    Desde ese día no hay noche que le de las buenas noches o pase por su habitación y le toque su frente a ver si tiene fiebre, si de locos jajja . . .le volvió a repetir con 21 meses, ya siguiendo las instrucciones que me habían dado los pediatras a los que la llevé, fue igual de desagradable pero ya supimos reaccionar y seguir las pautas tal cual del artículo.

    Así que mi más sinceras felicitaciones por este artículo, que ayudará a muchas familias a por lo menos entender lo sucedido, por que es verdad que en el momento que ocurre todo se ve de color negro. Gracias por la información

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  5. Me alegra ver artículos donde se expliquen tan bien el tema de las convulsiones febriles. Es algo muy desagradable, y lo he pasado con mis dos hijos. Al mayor de siete años solo le paso una vez, pero fue terrible, me impactó tanto que me obsesione, y cuando mi hijo estaba malo no quería estar sóla, me ponía muy muy muy nerviosa e incluso se me descomponía el cuerpo. Por desgracia a la hermana de 2 años también le pasa, ya lleva cuatro convulsiones, y cada vez que se pone mala con fiebre rezo para que no le de, porque aunque te expliquen por activa y por pasiva que no es grave y que no le va a pasar nada, te llevas un gran susto de ver así a tu hijo. Yo tengo en casa stesolid para ponérselo cuando le da la convulsión y así creo que la convulsión cesa antes. Enhorabuena por este artículo, sobre todo para poder explicarlo a los peques de la casa, como es mi caso, ahora a mi hijo de 7 años sabré bien como explicárselo.
    Gracias,
    Un saludo,
    SIlvia

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  6. Mil gracias por el artículo hace menos de un mes le pasó a mi hijo de 3 años, el caso es que poco antes le habíamos puesto el termómetro porque llevaba toda la semana con un poco de fiebre y tos y marcó 37.7 así que no nos preocupamos demasiado, pero cuando empezaron las convulsiones.. Dios no supimos reaccionar yo solo lloraba y gritaba pidiendo ayuda y su padre lo sujetaba en brazos pidiéndole que parase… Conseguí llamar al 112 y dar las explicaciones para que alguien viniese a ayudarnos y cuando paró de convulsionar se quedó tan quietecito.. Se me ponen los pelos de punta al recordarlo.. Estuve varias noches teniendo pesadillas con ese momento..
    Así que mil gracias porque aunque los médicos me digeron que era algo normal por la fiebre a mí no me quedó muy claro el por qué, pero después de este artículo lo tengo todo clarísimo y sabré reaccionar la próxima vez, aunque espero que no haya próxima… Muchas gracias y felicidades, es un muy buen artículo y me ha ayudado muchísimo.

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  7. Excelente forma de explicar una convulsión, soy Pediatra y en verdad los padres se asustan mucho cuando esto ocurre y más cuando les decimos que puede volver a ocurrir y dejará de pasar después de los 5 años, les recomendaré este artículo, felicidades.

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  8. Aun la veo a mi niña en brazos convulsionando…hace ya un año! Y espero no vuelva a pasar jamás! Yo me paralizo de verdad cuando tiene fiebre….esa es mi duda….puesto que no temía a la fiebre ya que es un síntoma de algo…no una enfermedad…pero a partir de la convulsión la odio! Y no se como hacer para calmarme…he leído en otro artículo que no se debe tratar la fiebre en si…a no ser que sea altísima…y la verdad que las dos veces que ha tenido 37,9 lo primero que me dijeron que le diera es parcetamol…y no quisiera darle…pero aun no se bien que debo hacer…según este genial “cuento”….no se habla de bajarle la fiebre sino de que El Niño este cómodo…me han dicho que luego de 5 minutos de convulsión tengo que administrarle diazepan supositorio….y luego también bajarle la fiebre con otro! Supositorio de paracetamol! Hasta sus 5 años con eso en mi bolso….vivo atemorizada por la fiebre ahora mismo…y lo hemos hablado con mi marido…el que cuando tenga fiebre simplemente hidratarla y ver si ella esta cómoda….pero sigo sin estar segura….agradezco de corazón alguna respuesta….mil gracias!!

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    1. Yo no soy pediatra, soy médico de emergencias, y aunque te voy a responder según mi entendimiento, si un pediatra puede añadir o corregir algo será muy de agradecer.

      Lo primero de todo: se te tiene que meter en la cabeza que una convulsión febril no es peligrosa. Es muy alarmante, pero no peligrosa. Sólo lo sería en un pequeño porcentaje de niños con algún otro problema añadido y que los padres seguramente conocen. Pero en niños sanos no tiene por qué esperarse ninguna complicación

      Los peques tienen un cerebro muy sensible que reacciona a lo bestia ante ciertos estímulos, como la fiebre. Su cerebro no está maduro para reaccionar de manera “racional”, y, como muchas otras reacciones en los niños (como las rabietas ante la frustración), el cerebro tiene una “rabieta” ante la fiebre. Pero esto no es un dato de enfermedad, ni de gravedad, ni de que el niño vaya a ser epiléptico de mayor. Sólo es un dato de falta de madurez, parecido al niño que no controla esfínteres. Cuando el cerebro madura, el niño deja de hacerse pis. Y cuando un cerebro sensible madura, el niño dejará de tener convulsiones

      Antes nos decían que no dejáramos subir demasiado la fiebre para evitar la convulsión. Ahora tengo entendido (corregidme si me equivoco, compañeros) que se sabe que la convulsión ocurre en un contexto de cuadro febril, pero puede ocurrir antes, durante o después de la fiebre. Algunos niños convulsionan horas antes de tener fiebre. Otros, horas después. Así que obsesionarse con bajar la fiebre no parece razonable, porque no siempre va a evitar la convulsión. Como decía mi tutor pediatra, cada uno convulsiona cuando le da la gana y mueve la parte del cuerpo que le da la gana. Está bien tener en casa el dalsy y el paracetamol reglamentarios. Pero hay que usarlos como siempre, con sus dosis y normas, y sin obsesionarse

      El stesolid está indicado para convulsiones de más de 3 minutos, porque ayuda a cortarlas antes. Pero lo que corta es los movimientos convulsivos o la rigidez. Y estos suelen durar segundos o 1 minuto y poco. Para cuando encuentras el stesolid, lo abres y logras quitarle la ropa y el pañal, los movimientos o la rigidez ya habrán cedido en el 90% de los niños sanos.

      Pero el stesolid no mejora la post-crisis, ese rato en el que el peque queda azul y como muerto (que por cierto suele ser el periodo más angustioso, más que la convulsión). Lejos de arreglar la post -crisis la prolonga, porque es de la familia del orfidal, que ayuda a relajarse y dormir. Si los padres no saben eso, pueden encontrarse con un niño que deja de convulsionar antes, pero que tarda mucho más en despertarse. Así que más vale saberlo

      Ante la fiebre, controlarla como si no sufriera convulsiones. Si acaso, tenerle con menos ropa, la justa para evitar escalofríos. Saber que podría convulsionar, y estar preparados mentalmente. Saber que no es grave. Saber que solo hay que esperar a que ceda y luego ponerle de lado hasta que despierte. Saber que hay un médico al otro lado del 112 para ayudar. Hablar con los padres de otros peques que hayan tenido convulsiones febriles hasta convencerse de que no es grave ni deja secuelas. Y tratar de no obsesionarse durante los 4 o 5 años de riesgo
      Es más fácil decirlo que hacerlo, pero verás cómo llega el día en el que esto sea solo un recuerdo y una anécdota que contar.

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      1. Mi hija hace convulsiones de larga duración. Y siempre le tuvieron que impregnar de medicación para sacarla de la convulsión.
        Más de 25 minutos.
        Eso es igualmente una convulsión común?

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      2. Sin ser ninguna experta en el tema, esa duración es excepcional. La mayoría de convulsiones duran muy poco (sin contar la post-crisis). A una convulsión que dura tanto se le llama “status epiléptico” y se considera y trata de un modo diferente.

        Pero cada persona convulsiona “a su manera”, dependiendo de su foco de neuronas sensibles. Y lo que es excepcional para unos puede ser lo normal en otros, si ese es su “estilo”. No sé la edad de tu hija, pero quienes tienen que valorar el lugar del foco epiléptico, si hay lesiones añadidas o no, y si la recuperación después de las crisis es normal, es el neurólogo. Si los estudios muestran algo diferente a un simple foco, o la recuperación deja alguna secuela, ya estamos hablando de algo más que una simple convulsión. Pero si todo es “normal”, pues ese tipo de convulsión será lo “normal” para ella, y no hay que darle más vueltas.

        Pregunta al pediatra o al neurólogo todo lo que necesites, lo peor es quedarse con dudas.

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  9. Hola, casualidades de la vida que justo esta noche ha convulsionado mi bebé de 20 meses por tercera vez en los últimos tres meses.Y una amiga ha colgado en mi FB este artículo sin saber que al cabo de 30min le pasaría. Perfecta descripción, lo que hubiéramos dado por saberlo la primera vez.Gracias de todo corazón por explicarlo tan tan bien.

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  10. Soy enfermera y madre de dos niños q espero q nunca las sufran, pero me quito el sombrero, super bien explicado, me ha encantado y emocionado, ojalá todos los profesionales pudieramos llegar así a los pacientes!!! De verdad q chapó!!!

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  11. tengo un bebe de 5 meses y cada vez que le doy pecho hace movimientos involuntarios en su cara como temblando…eso puede ser convulsion, eso le empezo a dar despues que le puse la vacuna pentavalente ;(

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    1. Hola guapa, no tengo ni idea porque no soy pediatra, pero mi primer hijo tuvo episodios de apneas y era muy aparatoso, como si convulsionase. Nos hicieron pruebas de epilepsia pero desde el principio nos dijeron que era casi seguro reflujo severo. Finalmente ese fue el diagnóstico. Si ocurre cuando le das el pecho podría ser lo mismo. Cuando el reflujo es severo les sube el ácido y literalmente les quema a los pobrecitos, y de ahí sus movimientos. Consulta con tu pediatra pero podría ser lo mismo. Al mío con la introducción de solidos se le pasó.

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  12. Yo tuve dos veces esas convulsiones cuando era una bebé. A mi madre, asustadísima, los pediatras le dijeron que solo eran convulsiones febriles porque, al parecer, tenía una fiebre muy alta.

    Sin embargo, con 24 años, me volvió a dar otra convulsión. Y, tras numerosas pruebas médicas, me detectaron un llamado “foco” en el cerebro. Lo que significaba epilepsia. Ahora, tomando medicación y durmiendo estrictamente ocho horas diarias, lo tengo completamente controlado. Es una enfermedad muy fácil de controlar y, como acabo de explicar, solo hay que seguir esos pasos.

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  13. Yo también soy pediatra y me he tenido que enfrentar en muchas ocasiones a la situación de explicar a unos padres muy nerviosos que su hijo está bien y que con unos simples pasos todo va a ir bien. Desde luego que este artículo es una manera buenísima de hacerlo. Enhorabuena, de verdad, por el trabajo que hacéis

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  14. Excelente, sencillamente excelente. Una iniciativa que era necesaria y que ayudará a muchas personas. Mi hijo ha sufrido cuatro convulsiones y es terrible cada vez, por mucho que sepas que no es grave. Esta información, tan bien explicada, me ayudará a mantener la calma y no angustiarme tanto si vuelve a suceder. Creo que tienes toda la razón, los niños son perfectamente capaces de aprender y ayudar y fijar estos conocimientos para el resto de su vida. Lo trasladaré a nuestra escuela para que tengan en cuenta el blog. Por mi parte, tenéis una seguidora más.

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  15. Mi marido sufre de epilepsia, y ni el neurólogo ni el.medico de cabecera en estos años me han podido ni sabido explicar el.porque tan bien como usted, miles de gracias porque de alguna manera me tranquilizó. Esta en tratamiento desde hace dos años y medio y si no toma medicamento a las horas o algún hábito se sale del horario o la rutina, ya tiene crisis aunque solo sean faciales, masticar con la boca, Sudar, encoger la mano derecha rígidamente… En fin, hay q aprender a vivir con ello y es muy difícil, ahora hemos tenido una bebe que tiene 1 mes y 3 semanas y tengo temor de que a ella también le pueda pasar,son tan indefensos.. Y no se puede hacer nada y lo pasas tan mal, hay q vivirlo para saber lo que es.. Insisto muchas gracias por tan bonita explicación y emotiva historia.

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  16. Hola, he llegado hasta aquí por un enlace en el Facebook, no conocía ésto de la convulsión febril y me parece que está genial explicado.
    Con tu permiso lo comparto, seguro que a alguien le ayuda leerlo.
    Un saludito.

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  17. Me ha encantado, además de emocionarme la forma en la que has explicado como se debe actuar en caso de crisis. Mi hijo padece epilepsia desde hace dos años ,y aunque por suerte solo ha sufrido un par de crisis y solo en una de ellas convulsionó, resulta muy complicado explicar a los demás como hay que reaccionar, gracias a tu publicación he podido explicarselo mejor a su hermano pequeño, que desde la última vez tiene miedo a quedarse a solas con él. Gracias de corazón por tan excelente explicación :-*.

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  18. Enhorabuena, gracias por tu escrito. Me ha aportado nuevos conocimentos y formas de actuar. Soy maestra y en más de una ocasión alguno de mis alumnos han sufrido convulsiones manifestandose de maneras muy diferentes. Nadie nos enseña, ni en la Universidad ni fuera de ella (cursos para el profesorado) como actuar ante determinadas situaciones. Yo creo que sería muy interesante que parte de nuestra formación tocará aspectos como los de tu artículo. Muchísimas gracias.

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  19. Enhorabuena por el post, desde luego a mi me hubiera venido de miedo cuando a mi hijo le pasó por primera vez con 11 meses y empezamos a buscar información en internet. A lo suyo le han llamado desde síncope febril a convulsiones febriles atípicas, porque no convulsiona como tal, sino que sincopa, y tiene una breve “desconexión con el medio”, es decir, se queda con la mirada como perdida unos segundos, y a continuación deja de respirar durante unos 10 segundos con la consiguiente cianosis en la cara y cuerpo, que es lo que más alarma. La primera vez, pensé que se me moría en los brazos, y estaba sola en casa y salí corriendo a la escalera, pero no había ningún vecino porque era agosto, así que nadie oía mis gritos. Escena de película de terror vamos. Desde entonces le ha debido suceder unas 10 veces, ahora tiene dos años y medio. Y cada vez han sido más leves, hasta el punto de que ya solo tiene la desconexión con el medio, pero sigue respirando en todo momento. Gracias a todas las veces que hemos hablado con médicos, las pruebas neurológicas que le han hecho para descartar posibles epilepsias u otros problemas, y llegar a la conclusión de que como se ha comentado por aquí, solo es un tema madurativo del cerebro, hemos podido comprender, o más bien asumir, que esto es posible hasta que su cerebro madure por completo, pero que no es tan grave como puede parecer, sino que es más bien “aparatoso”. Por supuesto nunca estás preparado para ver a tu hijo en ese estado y yo no puedo evitar darle un beso en la frente para tomarle la temperatura cada vez que le acuesto, cada vez que le doy los buenos días, o cada vez que le beso en definitiva. Así que gracias por explicarlo tan bien, tan claro, y tan sencillo, que muchas veces los médicos se pierden en tecnicismos cuando lo que necesitamos es una explicación como esta, para niños. Así que gracias de corazón.

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  20. El artículo me parece muy bueno para saber lo que hay que hacer ante una persona que convulsiona. Sin embargo, no estoy nada de acuerdo en quitarle tanta importancia a las convulsiones febriles. No soy médico, soy psicóloga clínica. En la mayoría de los casos no tendrán importancia como decís, pero merece la pena consultar con un neuropediatra por si acaso para descartar otros problemas. Si se trata de una epilepsia incipiente y se trata de forma temprana A veces en la seguridad social pretenden que los médicos de atención primaria como los pediatras atiendan “casi todo” sin derivar a los especialistas.

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    1. No te lo discuto. Y eso será una de las cosas que, sin duda, el pediatra tendrá que valorar y comentar a los padres. Pero este blog no está destinado a adultos que quieran saber todo tipo de detalles sobre las convulsiones ni otro tipo de patologías, ni pretende ser una guía clínica perfecta y completa. Este blog está destinado a niños; a hacerles entender con palabras sencillas e historias cercanas a ellos lo que está ocurriendo cuando presencian una emergencia; y trata de enseñarles pautas sencillas pero correctas para que ellos, los niños, sepan cómo actuar si presencian una emergencia y están solos, o el adulto que les acompaña pierde los nervios. Los niños no saben calibrar el alcance real o las posibles implicaciones de una emergencia; son “máquinas de reacción”, autómatas; actúan con las conductas aprendidas de sus adultos guía, sin cuestionarse nada más. Y en esto radica la utilidad de enseñar a los niños desde bien pequeños. Pero para ello opino que deben aprender a reaccionar entendiendo lo que ven, pero desprovistos del miedo paralizante que sufren los adultos. Así que no creo que explicarles todas las posibles implicaciones, riesgos y complicaciones que pueden derivarse de cada emergencia sea útil o necesario a estas edades. Eso llegará con el tiempo y la madurez. En estos cuentos el niño es el héroe, el niño salva vidas, y las maniobras siempre dan resultado. Pero debajo de tanta “perfección” trato de explicar la teoría y la actuación más correcta del modo más claro posible. El resto se lo dejo a los adultos.

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    2. Y si te refieres a los comentarios de los usuarios, yo no soy pediatra, solo soy médico de emergencias. Seguro que se me escapan muchos datos sobre el tema. Y creo que tienes toda la razón en que puede haber casos en los que detrás de una convulsión febril puede haber algo más. Pero mi experiencia al respecto me dice que la gran, gran mayoría de los casos se resuelven sin secuelas con la madurez del niño. Y, habida cuenta de que el protocolo de estudio de las convulsiones contempla que, salvo síntomas o complicaciones excepcionales, un único episodio de convulsión o una convulsión que se pueda catalogar como febril no son en principio indicadores de problemas futuros, y tampoco reciben tratamiento alguno de entrada, creo que debe ser el pediatra quien valore si derivar o no al niño para más estudios. Pero generalizar eso me parece que provocaría una angustia en los padres que en la mayoría de ocasiones no estaría justificada. Pero es mi opinión, y sin ser una experta en el tema puedo estar equivocada.

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      1. Es un artículo excelente, fiel a la realidad y obviamente adaptado a los niños. Me ha encantado. Acabo de volver del hospital con la sexta convulsion febril típica de mi hija de 2 años y ocho meses (la primera fue a los 15 meses). Ojalá alguien nos hubiera explicado de que se trata la primera vez. Es una experiencia angustiosa donde las haya. Nuestra peque lleva unos meses tomando depakine pero cuando tiene fiebre a vuelto a convulsionar, esto decepciona un poco pero su neuroprdiatra nos confirma que es un problema deafurez. Reitero mi enhorabuena por el artículo. Gracias por el mismo.

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  21. me ha encantado lo bien explicado que esta todo!!!
    Ojalá hubiera leído este artículo hace 10 años cuando a mi hija con tan solo tres añitos le dieron convulsiones me puse tan nerviosa…y no sabia que hacer
    Enhorabuena es muy útil la información

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  22. Me ha emocionado, está perfectamente explicado. Todos deberían leerlo porque nunca sabes cuando te vas a ver en esta situación. Gracias y felicidades!

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  23. Debo darte mi enhorabuena por el artículo. Sin duda, una explicación llana, asequible y entendible para los que no somos del gremio. Los que tenemos hijos nos asustamos muchas veces de forma exagerada, debido al miedo y al desconocimiento de las cosas. Imagino que si uno de mis hijos sufriera convulsiones el miedo no desaparecería, pero al menos, sabría cómo pretender el manejo de la situación. Muchas gracias de verdad y por supuesto mucho ánimo a los papis cuyos hijos hayan sufrido convulsiones. Reitero el agradecimiento al artículo y espero ansiosa algún tema más con el que podamos sobrellevar mejor nuestros ataques de histeria.

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  24. Puffff difícil d explicar ver a tu hija o hijo así mi hija lleva nueve dsd los 7 meses y cada vez lo pasamos peor!!!! Sabemos k esto desaparece xo nunca t acostumbras a ver a tu hija así y cierto k mi mujer también las sufrió!!!! Lo bueno k va a cumplir 4 aňitos y pronto desaparecerán!!!! Animo a todos los padres k lo an sufrido cómo nosotros un saludo

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  25. Simplemente ha sido una buena leccion, de mucha utilidad y de seguridad para los que tenemos hijos que han sufrido de estos ataques…muchas gracias….

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  26. Excelente artículo, muy bien desarrollado, pedagogía pura y dura y real a más no poder.

    Hacéis una labor fantástica de difusión.

    Gracias por vuestro trabajo.

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  27. Enhorabuena al autor del articulo.
    He leido mucho sobre convulsiones y epilepsia, nunca me habia quedado tan clara la forma de actuar si se me diera el caso. Ahora se que sabria hacerlo, siempre y cuando no me quedara paralizada.
    Muchas gracias por la explicacion tan buena y sencilla que has dado.
    Repito, enhorabuena.

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  28. Enhorabuena por esa facilidad que tienes para transmitir conocimiento a todos los públicos, es impresionante. Esto merece una difusión muy amplia, aunque veo por lo que he leído en los comentarios lo útil que les resulta a profesionales y ciudadanos. Me gustaría contactar contigo.

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  29. Hola. Esta muy bien el articulo. A mi hija ya le han dado dos y cada vez que tiene fiebre me muero de miedo por si le vuelve a pasar. Pero lo que mas me tiene asustada es por si le pasa de noche y no me entero, eso me aterra. Que se pueda ahogar porque este boca arriba y se le vaya la lengua para atras y no pueda respirar. Cuando tiene fiebre de noche no puedo ni dormir. Es una paranoya constante.

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  30. Esta noche pasada hemos vivido un episodio de convulsión febril en mi hija de 14 meses. La cogí en brazos porque se despertó y estaba inquieta cuando de repente noté que empezó a convulsionar. Di la luz y el panorama era de lo mas angustioso: rigidez de extremidades y mandíbula, ojos abiertos con mirada perdida, labios amoratados y cero reacción ante ningún estímulo externo. Tenía tan solo una décimas (37,3) por lo que ni por lo mas remoto pensé que podría tratarse de una crisis causada por la fiebre. Tras varios intentos frustrados por despertarla, finalmente optamos a la desesperada por practicarla un masaje cardiorrespiratorio hasta que finalmente comenzó a respirar. El episodio en si pienso que habrá durado un minuto o menos pero me aterra pensar que la niña haya podido respirar por nuestra actuación y no porque el cerebro, como usted bien explica, vuelva a “conectarse”…. es por éllo que uno de los mayores miedos que me embarga ahora mismo es qué pasaría si la sucediera de noche mientras todos dormimos y no nos damos cuenta? Mi sentido común, tras leer su artículo, me hace pensar que en condiciones normales, no debería pasar nada; de hecho me ha hecho reflexionar sobre si ésto no habrá sucedido varias veces en miles de hogares sin que los padres se hayan percatado de nada y al día siguiente el niño se haya levantado con total normalidad.

    Temo que la vuelva a suceder pues a mi marido la dió en dos ocasiones con tan solo 8 y 12 meses y mi suegra siempre lo cuenta como el susto de su vida ya que pensaban que se había muerto.

    En cualquier caso agradecerle lo mucho que me ha tranquilizado su artículo por la “normalidad” con la que ha tratado el tema y a las mamas y papas que habéis comentado vuestros casos por mostrarnos lo común que es esta situación a pesar de lo terrorífica que parece.

    Besos y ánimo a tod@s

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    1. Yo estoy segura de que a muchísimos niños les ha ocurrido y si son leves nadie se ha enterado y no ha pasado nada. Pero muchas veces emiten gritos o hacen ruido al convulsionar porque caen al suelo o golpean contra el cabecero de la cama; y entonces los padres se levantan. Sea como sea, en la inmensa mayoría de los casos se resuelven sin problemas.

      Además, tampoco sirve de mucho agobiarse por lo que no podemos controlar. Controlemos lo que podamos: sabiendo que las convulsiones febriles son por inmadurez del cerebro, que podrían hasta los 6 años más o menos, que suelen repetirse y que tienen un componente hereditario (de modo que hermanos de niños que han convulsionado, o hijos de padres que sufrieron convulsiones febriles, tienen más probabilidades de sufrirlas también), tomemos las precauciones más “racionales”: estar atentos a los signos de fiebre o infección, ser un poco más estrictos con los antitérmicos, dejar la puerta abierta, poner un comunicador o incluso dormir con ellos cuando andan enfermos…

      Pero no se puede vivir permanentemente agobiados por algo que seguro es mucho más frecuente de lo que sabemos, y que en su inmensa mayoría no llega a dar complicaciones. Igual que tantas otras cosas en la vida y en la medicina.

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  31. Muchisimas gracias por este Articulo. Yo soy madre de una bebe de 15 meses y desde los 9 meses sufre de convulsion febril. Hasta el momento ha sufrido cuatro. Los medicos me la mandaron con un neurologo,aun no la he llevado. Realmente estoy nuy nerviosa. Pero confio en Dios que todo estara bien. Muchas felicitaciones porque nejor explicado imposible. Es muy triste ver a tus hijos sufrir de esta condición aun sabiendo q puede q sea algo benigno es una situacion aterradora. Una vez mas gracias y que Dios lo bendiga.

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  32. Muchas gracias por el artículo!!! Me siento plenamente identificada. Mi hijo vivió en primera persona la primera convulsión de mi hija de dos años. Estábamos jugando con ella cuando sin ningún motivo, se nos cayó de espaldas y empezó a convulsionar. El recordar sus ojos en blanco todavía me hace llorar.
    Salimos corriendo al hospital dejando a mi hijo con unos amigos que estaban con nosotros. Solo pensaba que se me moría entre los brazos. La sensación aterradora que le quedo a mi hijo es que su hermana se moría y desde entonces no puede soportar ver a su hermana enferma. En dos meses hemos tenido dos convulsiones pero mañana lo primero que haré será leer junto a mi hijo esta bonita historia. Estoy convencida de que se sentirá reflejado en ella. Espero y deseo que le ayude a comprender.
    Enhorabuena por un gran trabajo!!!!

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  33. Esta relato me hizo recordar la misma situacion es igual… mi hijo el mayo vio como convulsiono su hermanito de un año y medio fue una dura experiencia pero bendita xk he aprendido a mas de ellos… ahora mi bb sigue un tratamiento k con la bendición de Dios y el neuropediatra a mejorado ya no a convulsionado cuando le han dado esas fiebres fuertes… muy buena explicacion…

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  34. Hola, un saludo desde Bogotá Colombia.
    Mi hija tuvo una convulsión febril hace 2 días debido a una fiebre por faringitis. Ella tiene 3 años y 5 meses. Siempre ha sido un poco dispuesta a enfermedades respiratorias leves con cuadros de fiebre sin mayores preocupaciones, pero esto que nos paso ha cambiado completamente la perspectiva en como vemos ahora este tipo de eventos. Tenia alrededor de 38.5 de fiebre y cometí el error de no aplicar compresas de agua suficientes y no dar la dosis adecuada del antipirético (1ml menos del que se debía dar 7ml) porque repentinamente ocurrió la convulsión que no duro mas de 2 minutos, con la mencionada post-etapa de la cual por experiencia pero mas por instinto en el momento actué correctamente y coloque de lado a mi princesa para que se le facilitara su recuperación. Luego de esto conduje hasta el centro medico de confianza donde fue chequeada encontrando todos sus signos vitales bien pero aletargada y confundida completamente, estado que desapareció en cuestión de horas y en ese mismo día ya estaba riendo y jugando, después de la medicación apropiada (dipirona para su caso) que bajo la fiebre de una forma impresionante. Luego en casa manejando aún la fiebre que resulto por el diagnostico de faringitis viral sin uso de antibióticos ni medicamentos especiales.
    Cuando hablo de experiencia lo digo porque sufrí de una epilepsia relacionada con el despertar del sueño la cual me ocurrió al rededor de 30 veces en mi vida desde los 13 años. Ahora tengo 33 y hace 10 años que no me volvieron a ocurrir ni he tomado medicamento alguno desde entonces, muchas veces pasaron meses sin tomarlo y sin episodios pero en este momento no tengo certeza en la conexión que pueda haber entre lo sucedido con mi hija y los episodios que me sucedieron.
    Lo que si puedo comentar es que aunque fue un episodio de los mas aterradores que he vivido, debo decir que hay que hacer lo que este al alcance para que no ocurran, tales como como manejar la fiebre correctamente con los antipiréticos y las efectivas compresas de agua tibia en la cabeza, a esto se le conocen como antipiréticos físicos sin uso de fármacos como se puede leer en esta publicación https://es.wikipedia.org/wiki/Antipir%C3%A9tico ademas de como bien se menciona en esta publicación, la fuerza de voluntad necesaria para afrontar un episodio de estos con entereza.

    Finalizando, gracias por la publicación del articulo, demasiado bueno.

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